El modo de jugar no tiene transcendencia en el gol. La llegada hacia el gol no tiene importancia. Lo importante es llegar. Y si se llega, aprovecharlo. Unai Emery lo conoce como ninguno. Lo excelente es sacar el máximo provecho de los jugadores que están a tus órdenes. Eso es ser un buen entrenador. Unai, lo es, sin ninguna duda.
El juego del Sevilla está muy claro, y las piezas más.
M'Bia y Krychowiak, 2 pivotes físicos. Extremadamente físicos. Tienen las cosas muy claras. Presión, robo y salida a banda o mediapunta. Ellos no tiene la obligación de sacar el balón.
Vitolo, desequilibrio, y Vidal, trabajo. Velocidad en banda. Desborde y centro.
Iborra. El jugador de Emery. En el Levante era la estrella, jugaba pero no trabajaba. En el Sevilla, y más un Sevilla de Emery no se lo puede permitir. El trabajo hacia atrás, siendo mediapunta, más el trabajo de espaldas a portería sostienen al equipo sevillano. Baja el balón, abre a banda y hace el desmarque para arrastrar defensas para que Gameiro tenga el camino libre. El francés ha alcanzado a Bacca. Las cualidades son diferentes. El primero tiene movilidad y el segundo más remate. El dinamismo que te resta Iborra te lo da Kévin. No tiene más polémica.
Es cierto que el toque es admirable en el mundo del fútbol, pero más lo es el gol. Él es el que marca el tempo y el que da los resultados.

