La personalidad del Wolfsburgo destaca en Europa. El cometido de ordenar desde el ataque y romper las líneas a base de verticalidad. Rapidez, sencillez y seguridad. El trabajo en equipo para acabar decidiendo con una individualidad. Bloque y nombres propios.
El equipo está cimentado desde arriba. Schürrle, De Bruyne, Caligiuri y Bas Dost, más la regularidad y el aporte diferencial del - joven y prometedor - germano Maximilian Arnold. Movimiento constante puro y duro. Equipo muy abierto para hacer correr al contrario detrás de la pelota.
Daniel Caligiuri por la izquierda, André Schürrle por la derecha y Kevin De Bruyne actuando de volante libre por el centro. Un tridente que marca la diferencia desde el vértigo y la sorpresa. De hecho, la calidad es diferencial. Caligiuri hace un trabajo defensivo más notable, cuando cubre la espalda a Vieirinha. El extremo portugués - reconvertido a lateral - cierra en medio campo ofreciéndose como otra opción para ampliar la profundidad. Los otros dos son únicos en el juego de ataque. Remate y asistencia.
Siempre buscando la espalda del contrario - opción muy destacable gracias a la velocidad de ataque - con un continuo 3x2 vs centrales y el emparejamiento de los cuatro laterales. Tapar adversarios para que la calidad decida. Sencillo pero complicado de completar.
Cerrar lejos de la portería, evitar contras y buscar la asociación volante-interior. El equipo alemán que puede plantar cara a la aplastante superioridad bávara en el país germano se empieza a notar.
