La hazaña del último guerrero

Romper las líneas con el plan "E". Recurrir a la imaginación. Matar al rival a base de fuerza para que luego esta desemboque en fútbol. Ganar cada metro cuadrado en duelos individuales, chocar sin miedo a perder y jugar el balón rápido y fácil cuando se tiene.
Intensidad, apoyos y verticalidad únicamente en zona de tres cuartos como obligaciones constantes e imprescindibles.

 1. La línea defensiva rojiblanca situada muy atrás, casi en el borde del área. Muy peligroso ante la movilidad de Chicharito y Cristiano. Dinamismo para sacar de sitio al central y aprovechar ese hueco con el interior. Claro que hay opción de una recuperación, pero hay un abismo hasta la portería. No se puede crear un contraataque a 60 metros de la portería. Mandzukic no es Diego Costa y necesita el apoyo de un jugador rápido, en este caso, Griezmann.

 1. Apostar por una salida de balón limpia con Kroos, un Ramos cuya función era morder y pelear todo por arriba, y encomendarse a la magia de Isco-Chicharito y James-Ronaldo.
 2. El Madrid aprendió de las - ya continuas - equivocaciones. Poblar el área para evitar los rechaces, como ocurrió en el primer gol del Atlético, en el 1-0 de Tiago.
 3. Jugar a engañar. James, Isco y nueve palos ganarían la posesión sin demasiados problemas. Colocarlos en paralelo para tener apoyo y pared en cualquier momento. Meter la artillería por dentro cuando la de fuera no está. Solución ante problema.
 4. Salida de balón segura. Se acabaron los errores del pase en diagonal. Balón al suelo y sólo buscar en largo ante un desmarque en la delantera. Superioridad frente a los delanteros colchoneros con Kroos, Varane y Pepe. Como si fueran "3 centrales" en paralelo y los laterales muy abiertos, casi en medio campo. Algo parecido a una salida lavolpiana.
 5. La magia de Isco sin Marcelo se reduce a la mitad. Aprovechar la primera banda - por las cualidades de los jugadores - para defender y asegurar el pase. La otra es la del colombiano zurdo. Profundidad por fuera de Carvajal - que no es Marcelo - y la diagonal hacia dentro con la combinación de James. Fácil, superioridad y eficaz.



Equilibrar calidad y trabajo

La personalidad del Wolfsburgo destaca en Europa. El cometido de ordenar desde el ataque y romper las líneas a base de verticalidad. Rapidez, sencillez y seguridad. El trabajo en equipo para acabar decidiendo con una individualidad. Bloque y nombres propios.
El equipo está cimentado desde arriba. Schürrle, De Bruyne, Caligiuri y Bas Dost, más la regularidad y el aporte diferencial del - joven y prometedor - germano Maximilian Arnold. Movimiento constante puro y duro. Equipo muy abierto para hacer correr al contrario detrás de la pelota. 
Daniel Caligiuri por la izquierda, André Schürrle por la derecha y Kevin De Bruyne actuando de volante libre por el centro. Un tridente que marca la diferencia desde el vértigo y la sorpresa. De hecho, la calidad es diferencial. Caligiuri hace un trabajo defensivo más notable, cuando cubre la espalda a Vieirinha. El extremo portugués - reconvertido a lateral - cierra en medio campo ofreciéndose como otra opción para ampliar la profundidad. Los otros dos son únicos en el juego de ataque. Remate y asistencia.
Siempre buscando la espalda del contrario - opción muy destacable gracias a la velocidad de ataque - con un continuo 3x2 vs centrales y el emparejamiento de los cuatro laterales. Tapar adversarios para que la calidad decida. Sencillo pero complicado de completar. 
Cerrar lejos de la portería, evitar contras y buscar la asociación volante-interior. El equipo alemán que puede plantar cara a la aplastante superioridad bávara en el país germano se empieza a notar.

Potencializar aptitudes

Desplegar el potencial en su máximo esplendor. Sinónimo de victoria en el fútbol. El Oporto renace cada temporada. Juega, expone, vende y gana. Tiene mucho mérito.
El puñal del ataque está muy claro. Romper líneas a base de asociaciones. En el esquema del 4-3-3 cada par de interiores y de extremos tienen su función. Los extremos - por excelencia son Tello y Brahimi - tienen las cualidades y las habilidades necesarias. Desborde y combinación.
Los dos interiores - Óliver Torres y el mejicano Herrera - tienen robo, pausa e inicio.
Superar la primera línea para encontrar "a los buenos". El balón se quiere, pero siempre con el objetivo de avanzar rápido y con seguridad.
Tello y Danilo forman una banda de escándalo. El español va hacia afuera - camino frecuentemente vacío gracias a Jackson Martínez - y el brasileño explota hacia dentro. Superioridad de 2x1 que surge de un 1x1. Es fabricar para obtener. En el otro lado suele ser al contrario, Brahimi hacia dentro y Alex Sandro - próxima explosión como individualidad después de Danilo - hacia afuera.
Jugar el balón es bonito. Jugarlo con intención es sublime.


Romper la monotonía o arrojarse al infierno

El Real Madrid juega contra una muralla. Una muralla tan alta y fuerte que es imposible romperla de frente. Necesitas algo distinto.
El Atlético en cambio, juega a desestabilizar uno de los mejores sistemas del mundo. Para ello solo le vale jugar al 120%.

El futuro timón de Bélgica

Hay jugadores que están llamados a hacer algo grande, y que están tocados por una varita mágica. Uno de esos es Youri Tielemans. Jugador belga, que, con tan sólo 17 años, es indiscutible en la sala de máquinas del Anderlecht. Criado desde pequeño en la cantera malviblanca, es un jugador - a pesar de su temprana edad - con una personalidad extraordinaria; aprende, corrige y dirige.
Centrocampista puro como pocos, Youri destaca por combinar las dos cualidades más importantes del fútbol: defensa y ataque. Su posición más natural es de volante, pero también puede jugar de cierre, mediapunta ofensivo o incluso algún partido ha sido utilizado como lateral izquierdo, para buscar más profundidad.
Robo, presión alta y salida al ataque. No es el típico jugador que roba balones en tres cuartos e inicia jugada, pero sí el que viene a pedirla a esa zona para iniciar el ataque. Magnífico en transiciones ataque defensa y viceversa. Guantes en ambos pies, ambidiestro.
Seguramente, son él y Dennis Praet los jugadores - ahora líderes en la sub-21 - que se unan a esa excepcional manada de jugadores belgas como Cortuois, De Bruyne, Hazard o Lukaku.
Trabajo, descaro a la hora de crear juego y personalidad. Centrocampista de garantías. Tendrá, evidentemente, muchísimo recorrido.



Aviación Emery

El modo de jugar no tiene transcendencia en el gol. La llegada hacia el gol no tiene importancia. Lo importante es llegar. Y si se llega, aprovecharlo. Unai Emery lo conoce como ninguno. Lo excelente es sacar el máximo provecho de los jugadores que están a tus órdenes. Eso es ser un buen entrenador. Unai, lo es, sin ninguna duda.
El juego del Sevilla está muy claro, y las piezas más. 
M'Bia y Krychowiak, 2 pivotes físicos. Extremadamente físicos. Tienen las cosas muy claras. Presión, robo y salida a banda o mediapunta. Ellos no tiene la obligación de sacar el balón.
Vitolo, desequilibrio, y Vidal, trabajo. Velocidad en banda. Desborde y centro. 
Iborra. El jugador de Emery. En el Levante era la estrella, jugaba pero no trabajaba. En el Sevilla, y más un Sevilla de Emery no se lo puede permitir. El trabajo hacia atrás, siendo mediapunta, más el trabajo de espaldas a portería sostienen al equipo sevillano. Baja el balón, abre a banda y hace el desmarque para arrastrar defensas para que Gameiro tenga el camino libre. El francés ha alcanzado a Bacca. Las cualidades son diferentes. El primero tiene movilidad y el segundo más remate. El dinamismo que te resta Iborra te lo da Kévin. No tiene más polémica.
Es cierto que el toque es admirable en el mundo del fútbol, pero más lo es el gol. Él es el que marca el tempo y el que da los resultados.


La excelencia exige condiciones

No es suerte. Es trabajo. La excelencia no tiene un camino fáciles, sino que tiene muchos. Pero no todos son adecuados.
Ancelotti encontró la tecla. Pulsó el botón deseado. Es la tecla que hace que todo funcione como un engranaje. El Madrid vuelve a ser aquel equipo que quería el balón, aquel equipo que sabía defender. Pero toda máquina tiene su engranaje principal. El engranaje que hace que todos los demás funcionen. La jugada capaz de abrir defensas.
En este caso son dos; Isco y James. Ambos, son jugadores que hablan el mismo idioma, saben jugar la pelota. No les quema en los pies. Cuando ellos se juntan, el Madrid carbura.
Asociación, desdoble del lateral y centro al delantero. El colombiano y el malagueño se asocian en banda, apoyo en Marcelo hacia fuera o de Benzema hacia dentro y remate de Cristiano. Funciona. Pero se necesitan 4 centrocampistas. Se volvería al famoso 4-4-2. Eso "no le gusta" al italiano. Prefiere calidad en medio y dinamita arriba. Tentador, pero solo cuando se tiene el balón.
Si elegimos el 4-3-3, Kroos estaría desbordado. Sin la preocupación de los tres de arriba en defender y la combinación de los interiores en una misma banda no habría nadie en ayuda al alemán. Ni se defendería, ni se podría atacar.
Todo el mundo sabe que el Madrid sabe jugar al fútbol. Pero también saben que sólo lo hace cuando quiere.



La decadencia tras la gloria

Es difícil. Cuando se toca el cielo no se puede alcanzar más excelencia. Ahora lo difícil es no caer abajo. La selección española tocó el cielo. Lo logró tres veces. Pero parece que ahora está en decadencia. Ya no es posible recuperar lo que fuimos.
Los demás equipos se han dado cuenta. Saben como contrarrestarlo. Zona de tres cuartos y salida al contraataque. La zona donde juegan los pequeños. Lo hicieron Iniesta, Xavi e incluso Pedro en Sudáfrica. Siempre el juego interior. Pero ahora esa zona está poblada. Nos obligan a convertir interiores en extremos. El plan B, complicado. Es imposible meterse por ahí. Silva, Cazorla, Koke o Cesc deben irse hacia fuera para combinar. Es España. Ya no puede volverse a desarrollar el que fue el mejor fútbol de la historia durante cuatro años. Trágico.
El segundo punto es la velocidad. Un equipo que le gusta el balón sufre al contraataque. Es de libro. Salida rápida y apertura a las bandas. Los pequeños, los mediapuntas, no defienden. Es la jugada contra el mediocentro y la defensa.
Eso, y el relevo generacional. Muy difícil. Pero tengamos paciencia. Tocamos el cielo ya una vez. Podemos volver a hacerlo.