Romper la monotonía o arrojarse al infierno

El Real Madrid juega contra una muralla. Una muralla tan alta y fuerte que es imposible romperla de frente. Necesitas algo distinto.
El Atlético en cambio, juega a desestabilizar uno de los mejores sistemas del mundo. Para ello solo le vale jugar al 120%.

El futuro timón de Bélgica

Hay jugadores que están llamados a hacer algo grande, y que están tocados por una varita mágica. Uno de esos es Youri Tielemans. Jugador belga, que, con tan sólo 17 años, es indiscutible en la sala de máquinas del Anderlecht. Criado desde pequeño en la cantera malviblanca, es un jugador - a pesar de su temprana edad - con una personalidad extraordinaria; aprende, corrige y dirige.
Centrocampista puro como pocos, Youri destaca por combinar las dos cualidades más importantes del fútbol: defensa y ataque. Su posición más natural es de volante, pero también puede jugar de cierre, mediapunta ofensivo o incluso algún partido ha sido utilizado como lateral izquierdo, para buscar más profundidad.
Robo, presión alta y salida al ataque. No es el típico jugador que roba balones en tres cuartos e inicia jugada, pero sí el que viene a pedirla a esa zona para iniciar el ataque. Magnífico en transiciones ataque defensa y viceversa. Guantes en ambos pies, ambidiestro.
Seguramente, son él y Dennis Praet los jugadores - ahora líderes en la sub-21 - que se unan a esa excepcional manada de jugadores belgas como Cortuois, De Bruyne, Hazard o Lukaku.
Trabajo, descaro a la hora de crear juego y personalidad. Centrocampista de garantías. Tendrá, evidentemente, muchísimo recorrido.



Aviación Emery

El modo de jugar no tiene transcendencia en el gol. La llegada hacia el gol no tiene importancia. Lo importante es llegar. Y si se llega, aprovecharlo. Unai Emery lo conoce como ninguno. Lo excelente es sacar el máximo provecho de los jugadores que están a tus órdenes. Eso es ser un buen entrenador. Unai, lo es, sin ninguna duda.
El juego del Sevilla está muy claro, y las piezas más. 
M'Bia y Krychowiak, 2 pivotes físicos. Extremadamente físicos. Tienen las cosas muy claras. Presión, robo y salida a banda o mediapunta. Ellos no tiene la obligación de sacar el balón.
Vitolo, desequilibrio, y Vidal, trabajo. Velocidad en banda. Desborde y centro. 
Iborra. El jugador de Emery. En el Levante era la estrella, jugaba pero no trabajaba. En el Sevilla, y más un Sevilla de Emery no se lo puede permitir. El trabajo hacia atrás, siendo mediapunta, más el trabajo de espaldas a portería sostienen al equipo sevillano. Baja el balón, abre a banda y hace el desmarque para arrastrar defensas para que Gameiro tenga el camino libre. El francés ha alcanzado a Bacca. Las cualidades son diferentes. El primero tiene movilidad y el segundo más remate. El dinamismo que te resta Iborra te lo da Kévin. No tiene más polémica.
Es cierto que el toque es admirable en el mundo del fútbol, pero más lo es el gol. Él es el que marca el tempo y el que da los resultados.


La excelencia exige condiciones

No es suerte. Es trabajo. La excelencia no tiene un camino fáciles, sino que tiene muchos. Pero no todos son adecuados.
Ancelotti encontró la tecla. Pulsó el botón deseado. Es la tecla que hace que todo funcione como un engranaje. El Madrid vuelve a ser aquel equipo que quería el balón, aquel equipo que sabía defender. Pero toda máquina tiene su engranaje principal. El engranaje que hace que todos los demás funcionen. La jugada capaz de abrir defensas.
En este caso son dos; Isco y James. Ambos, son jugadores que hablan el mismo idioma, saben jugar la pelota. No les quema en los pies. Cuando ellos se juntan, el Madrid carbura.
Asociación, desdoble del lateral y centro al delantero. El colombiano y el malagueño se asocian en banda, apoyo en Marcelo hacia fuera o de Benzema hacia dentro y remate de Cristiano. Funciona. Pero se necesitan 4 centrocampistas. Se volvería al famoso 4-4-2. Eso "no le gusta" al italiano. Prefiere calidad en medio y dinamita arriba. Tentador, pero solo cuando se tiene el balón.
Si elegimos el 4-3-3, Kroos estaría desbordado. Sin la preocupación de los tres de arriba en defender y la combinación de los interiores en una misma banda no habría nadie en ayuda al alemán. Ni se defendería, ni se podría atacar.
Todo el mundo sabe que el Madrid sabe jugar al fútbol. Pero también saben que sólo lo hace cuando quiere.



La decadencia tras la gloria

Es difícil. Cuando se toca el cielo no se puede alcanzar más excelencia. Ahora lo difícil es no caer abajo. La selección española tocó el cielo. Lo logró tres veces. Pero parece que ahora está en decadencia. Ya no es posible recuperar lo que fuimos.
Los demás equipos se han dado cuenta. Saben como contrarrestarlo. Zona de tres cuartos y salida al contraataque. La zona donde juegan los pequeños. Lo hicieron Iniesta, Xavi e incluso Pedro en Sudáfrica. Siempre el juego interior. Pero ahora esa zona está poblada. Nos obligan a convertir interiores en extremos. El plan B, complicado. Es imposible meterse por ahí. Silva, Cazorla, Koke o Cesc deben irse hacia fuera para combinar. Es España. Ya no puede volverse a desarrollar el que fue el mejor fútbol de la historia durante cuatro años. Trágico.
El segundo punto es la velocidad. Un equipo que le gusta el balón sufre al contraataque. Es de libro. Salida rápida y apertura a las bandas. Los pequeños, los mediapuntas, no defienden. Es la jugada contra el mediocentro y la defensa.
Eso, y el relevo generacional. Muy difícil. Pero tengamos paciencia. Tocamos el cielo ya una vez. Podemos volver a hacerlo.